La marca española más querida de turrones.
Un referente de tradición y memoria colectiva que partía de una web obsoleta y necesitaba renovarse, modernizar su presencia digital y dar el salto a la comercialización online para llegar, sin perder su esencia, a hogares de todo el mundo.

Un nuevo escenario para una marca de siempre
La estrategia estaba clara. El Almendro debía reforzar y actualizar toda la dimensión corporativa de la marca. Un espacio capaz de reunir la información de la compañía, los servicios de atención al cliente y el universo construido durante décadas, adaptado a los nuevos hábitos digitales.
Al mismo tiempo, el proyecto abría la puerta al e-commerce en un contexto especialmente competitivo, con marcas bien posicionadas dentro del sector alimentario. El reto no era solo vender, sino hacerlo sin perder identidad y, además, romper la estacionalidad del producto. Posicionar a El Almendro más allá de la campaña navideña, apostando por propuestas y formatos más innovadores que conectaran con el consumidor durante todo el año.
Para acompañar el lanzamiento del nuevo entorno digital, era necesario trabajar una estrategia de comunicación capaz de darle visibilidad y sostenerla en el tiempo. La web se concibió como un ecosistema completo, pensado para responder tanto a las necesidades de la marca como a las del usuario, con una estructura clara y optimizada para el posicionamiento orgánico.
Más allá del diseño, el foco estuvo en construir una plataforma útil, ordenada y preparada para crecer, donde cada parte cumpliera una función concreta dentro de una estrategia digital a largo plazo.



La línea gráfica y la creatividad se construyeron desde el respeto absoluto a la identidad visual de los productos. El diseño del e-commerce se adaptó a cada categoría, utilizando los propios códigos del packaging para reforzar el reconocimiento y facilitar la navegación. Cada detalle visual estaba pensado para acompañar la venta del producto, alineándose con lo que el consumidor ya reconoce y valora de la marca.
El mayor reto fue hacer convivir dos universos muy distintos dentro de un mismo entorno digital. Por un lado, los productos y dulces tradicionales de Navidad. Por otro, una gama más funcional y actual, como las barritas fit. El diseño resolvió esta convivencia de forma natural y amable, creando una experiencia cómoda para el usuario, donde ambos mundos encajan sin fricciones y sin que el cambio resulte forzado o evidente.